EL BLOG DE JACK VOLTER

La Batalla de Seattle

Posted in antiglobalización by administrador on 20 noviembre 2009

La batalla de Seattle

El próximo 30 de noviembre se cumplirá 10 años de la batalla de Seattle. La batalla de Seattle o 30-N, fue la mayor de una serie de manifestaciones que se produjeron en esa ciudad  contra la Organización Mundial del Comercio (OMC), y que consiguieron  hacer fracasar la llamada “ronda del milenio”. Decenas de miles de personas, algunas tras recorrer cientos de kilómetros, desafiaron durante 5 días la globalización, aguantando durísimas arremetidas policiales y demostrando una vez más, la fuerza del pueblo unido.

Desde entonces las cumbres de organismo internacionales no han vuelto a ser lo mismo, y tras el resultado de la reunión Seattle vino la sangrienta manifestación de Génova en julio del 2001. Los poderosos se esconden tras kilométricos perímetros de seguridad, la militarización de las ciudades de acogida de las reuniones es enorme, convirtiéndolas en mini estados policiales, lo que hace cada vez más evidente el miedo de los representantes del poder al pueblo y la distancia que nos separa.

Diez años después, aquello por lo que lucharon los manifestantes en Seattle y que denunciaban como un aviso al mundo, con proclamas contra el libre comercio y mensajes como “ la gente antes que las ganancias”, advirtiendo de la insostenibilidad del sistema, parecen desde la distancia actual, premoniciones cumplidas.

Tras 10 años de promesas, de discursos, de falsos compromisos, de hacer el juego a la ONGS incluyéndolas en los más reputados foros, de crear iniciativas como los objetivos del milenio, y de introducir en el dietario político palabras como “desarrollo sostenible”, nada ha cambiado para mejor. Como prueba de ello la reciente reunión de la FAO en Roma, donde ninguno de los jefes de estado del G-8, a excepción del  país anfitrión, ha hecho acto de presencia. Los 1000 millones de personas que pasan hambre, y los 17.000 niños que mueren diariamente por desnutrición, siguen, 10 años después, sin importar a los poderosos.

Hace 10 años el número de personas que sufrían de hambre y desnutrición era de 800 millones, hoy son 1000 millones. A la luz de este dato y de la real implicación de los poderosos en arreglar el problema, uno se vuelve a preguntar si el problema es la falta de voluntad política, o si la voluntad política es que sigan muriéndose de hambre.

Otro ejemplo lo tendremos en breve con la cumbre sobre el clima en Dinamarca. Los que aspiran a tener los nuevos “protocolos de Copenhague”, para avanzar y dejar atrás los protocolos de Kioto, van a ver con frustración, como los países poderosos no llegan a ningún acuerdo que provoque un cambio significativo para la salud del planeta, aunque si muchos otros acuerdos que tienen más que ver con lo recaudatorio que  con el medioambiente.

Ante esta situación, y viendo lo poco que hemos avanzado en 10 años de protestas, foros, jornadas, cumbres, manifestaciones, etc. uno se pregunta ¿hasta cuando la farsa?

¿Deberíamos salir a la calle 10 años después, a quemar papeleras, destruir escaparates y sitiar reuniones políticas? ¿Deberíamos, vistos los resultados, hacer más llamativas las protestas ejecutando públicamente en una guillotina algún miembro de la OMC o del Banco Mundial, algún directivo petrolero, o político corrupto? ¿Serviría eso para recordar a los poderosos de donde emana el poder y quién les concede el mismo? ¿Serviría para refrescarles la memoria sobre aquello del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo?

Pues no, ni falta que hace, porque la verdadera revolución, la que más temen, ya está en marcha.

Tras 10 años de mentiras, terrorismo de estado, guerras por petróleo, crisis que benefician a unos y empobrecen a tantos, epidemias sospechosas,  política generalizada del miedo, y sobre todo la omnipresente manipulación mediática, muchos ciudadanos hemos dado por finalizada la edad de la inocencia. Sabemos distinguir la verdad de la mentira, la información de la manipulación, nuestros derechos de nuestros deberes, los falsos profetas de la gente de bien, las buenas empresas de las malvadas multinacionales, los honrados de los ladrones, y  otras muchas cosas que hemos ido aprendiendo a golpes de impotencia durante esta última década. Pero quizá lo más importante que hemos descubierto, aquello que por fin sabemos y tenemos claro: Contra qué y contra quién debemos luchar.

Con el enemigo identificado, sólo nos queda aprender a como pelear. No es tiempo de nuevos enfrentamientos con nombres de ciudades, es hora de que cada uno libre su propia batalla. Sin olvidar ni obviar, eso sí, que la primera y más importante es la que tenemos pendiente contra nosotros mismos. Aquella a la que hacia referencia Gandhi con aquello de “se el cambio que quieres ver en el mundo”

Y cuidado, que quien a estas alturas todavía no tiene o no  quiere tener claro a que lado de la barricada situarse, o es imbécil y necesita nuestra ayuda, o es que es un potencial enemigo, o el enemigo real.

Algunas referencias:

La wikipedia

http://es.wikipedia.org/wiki/Manifestaciones_contra_la_cumbre_de_la_OMC_en_Seattle

El País

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Buenos/propositos/grandes/ausentes/cumbre/FAO/elpepusoc/20091116elpepusoc_3/Tes

The Wall Street Journal

http://online.wsj.com/article/SB10001424052748703574604574500580285679074.html?mod=googlenews_wsj#printMode

Traducción de artículo en el wall Street journal aquí:

http://decepcionobama.blogspot.com/2009/11/tratado-de-copenhague-llego-el-gobierno.html

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