EL BLOG DE JACK VOLTER

El plan Bolonia, o la mercantilización de la universidad

Posted in antiglobalización by administrador on 19 marzo 2009


El plan Bolonia, o la mercantilización de la universidad

Escribo este post con la urgencia de contrarrestar humildemente, la catarata informativa que nos espera, relatando las bondades del plan Bolonia. A estas horas, es de esperar que muchos ciudadanos hayan empezado a buscar información y documentarse, a fin de tener una opinión propia sobre lo que verdaderamente, el plan Bolonia ofrece. En ese sentido espero, como ya he dicho, contribuir humildemente a esa reflexión.

Está claro que el plan Bolonia tiene puntos muy positivos que ya conocemos. La necesidad de crear un espacio universitario común, urge para continuar con la construcción europea. Eliminar las barreras académicas, es un paso necesario y coherente con el proceso de globalización. El hecho de que un universitario, pueda moverse y estudiar una carrera, en cualquier universidad europea sin tener problema de convalidaciones, y el hecho de que su título universitario, sea aceptado en todo el territorio europeo, no puede entenderse de otra forma, que como un avance necesario. También como un principio de reforma universitaria, que también entendemos como inevitable. Algunos, incluso estarán de acuerdo, en que la entrada de capital privado en las universidades, es necesaria para realizar una enseñanza de calidad, donde existan además mayores recursos para la investigación.

El debate y la información, que normalmente se ofrece sobre el plan Bolonia giran siempre en el entorno de estas necesidades. Por otro lado, las únicas críticas que vamos a escuchar sobre el plan en la mayoría de medios, van a ser sobre su aplicación, o sobre la falta de información, que sobre él se ha dado tanto a los estudiantes, como a la sociedad en general. Queda fuera de discusión, el abrir un proceso de reflexión y de debate en que todos los afectados participen de le elaboración de este plan. El plan está aceptado, y firmado, y solo podremos hablar sobre su aplicabilidad, o sobre el proceso informativo que hay que llevar a cabo. Una vez más, el debate se encierra en un marco preestablecido, en el que, los que no se adhieran al marco, serán acusados de ser antisistema, o de entorpecer el proceso de construcción europea.

Lo cierto es que el plan Bolonia tiene más sombras que luces, y que la información que se da al respecto, nunca incluye los puntos más ásperos, y los aspectos más oscuros, que este plan aportará al futuro de las universidades europeas.

Para tratar de conocer un poco mejor el plan Bolonia, debemos prestar primero, atención a sus raíces. La declaración de Bolonia de 1998, que sienta las bases de las EEES (Espacio Europeo para la Enseñanza Superior), tiene su origen en un informe presentado en 1995, por la Mesa Redonda de Industriales europeos, ERT. En el post anterior, ya comentamos que es la ERT, y la enorme influencia que tiene en el diseño de la legislación europea, así que no voy alargarme en describir, al mayor grupo de presión de la Unión.

El objetivo de este informe era, presentar la visión de los empresarios respecto a cómo ellos creen que los procesos de educación y aprendizaje en su conjunto, pueden adaptarse para responder, de una manera más efectiva, a los retos económicos y sociales de nuestra era. La ERT esperaba que con este informe, “ayudará” a provocar los urgentes cambios, que en su opinión, necesitaba la educación universitaria.

Tres años más tarde se realizaría la declaración de Bolonia, previa al proceso de Bolonia, que se aprobaría con la mayoría de las recomendaciones y aspiraciones, que la ERT exponía en su informe.

La reforma universitaria, es una reforma fundamentalmente económica, que pone la universidad al servicio de la empresa privada, con más intereses en formar a futuros trabajadores, que en formar a personas. Un plan para adaptar las enseñanzas universitarias, a las necesidades del mercado.

plan-bolonia1

Entre otras medidas, al que el plan Bolonia está fuertemente ligado, está la necesidad imperiosa, dictada por la Unión Europea, de intentar conseguir que las universidades tengan déficit cero. Es decir, que las universidades públicas no cuesten dinero al estado. Este proceso que ya hemos vivido en otras áreas estratégicas del estado, con las privatizaciones en el área de transportes, energía, o bienes básicos como el agua, añadido a los procesos abiertos (como el de la comunidad de Madrid), de privatizar el sector sanitario, se pretende extender ahora al marco universitario. Para conseguir el objetivo de coste cero, al estado le quedan pocas alternativas más, que iniciar un proceso camuflado de privatización. A las medidas necesarias para disminuir los costes, habrá que añadir la entrada de capital privado a fin de llegar al déficit cero. Para la disminución de costes, al estado no le quedará otro remedio que disminuir los recursos para la investigación, y becas, (que a partir de ese momento serán prestamos ofrecidos por entidades bancarias a reintegrar al finalizar los estudios), así como aumentar el costo de matriculación, por ejemplo.

Por otro lado, el plan Bolonia, crea la necesidad del estudio de postgrado y másteres, a fin de poder entrar en el mercado laboral, ya que con la licenciatura, que a partir de ese momento podremos nombrar grado, no será suficiente para ejercer la profesión que uno haya decidido estudiar.

Este costo añadido, entorpecerá, sin lugar a dudas, el acceso a la universidad de las capas menos favorecidas de la sociedad, ya que además, y entre otras medidas, el plan Bolonia pretende equiparar los horarios de estudios, con los horarios laborales normales. Eso dificultará la posibilidad de que un estudiante, pueda trabajar y estudiar al mismo tiempo, lo que solo no perjudicará, a las clases pudientes sin necesidad de ingresos extra.

Por otro lado, la entrada de capital privado en la universidad, que en su mayoría será en forma de patrocinio de multinacionales y bancos, implicará que se destinen estos recursos a los estudios universitarios que demande ese mercado, favoreciendo a través de becas y de recursos para la investigación, a las carreras en las que estas empresas tienen interés, para la formación de sus futuros trabajadores. Es obvio constatar, que las carreras beneficiadas serán aquellas que tengan relación con la economía y empresa, o con la ciencia aplicada al mundo empresarial, perjudicando enormemente a las carreras de humanidades, filológicas, filosóficas, o artísticas, tan poco rentables en termino de mercado, y de demanda laboral, y que irremediablemente tenderán a la desaparición.

Por otro lado, la entrada en la universidad del mundo financiero a través de créditos para becas, o del financiamiento de investigaciones, convertirá a los estudiantes en nuevos clientes de estos bancos. Este es un hecho que ya se puede constatar en numerosas facultades del país, donde el carné estudiantil es una tarjeta de crédito ligada a una cuenta de ahorro de una entidad bancaria.

En definitiva, los estudios universitarios ya no van encaminados en la filosofía de desarrollar, y transmitir conocimientos, o conocimiento con aplicación social, sino en la formación de trabajadores, o en el peor de los casos, meros clientes. Este proceso no tiene otro nombre que la mercantilización de la universidad.

Ante esto, las protestas desatadas por algunos estudiantes parecen no solo necesarias, si no de suma importancia para el futuro del desarrollo del conocimiento de la sociedad. Conviene abstraerse del maremoto informativo, que acusa a los manifestantes de provocadores antisistema, y de “minorías”, que no dejan avanzar en el derecho básico de los otros estudiantes, de seguir cursando con normalidad.

Minorías. De manera insultante se utiliza este término para dar a entender que se oponen a lo que la mayoría ha decidido, cuando la falta de información general sugiere, que la mayoría desconoce la esencia del plan. El mundo ha avanzado gracias a las minorías, capaces de levantarse contra lo establecido, para hacer escuchar sus opiniones, y transmitir nuevos mensajes, usurpados a la mayoría por la desinformación informativa. Sin minorías, no existirían avances en la ciencia, y sin la acción de ellas, apenas tendríamos derechos, y aún estaríamos en la época feudal. Es de importancia vital, ya no solo escuchar lo que las minorías pretenden explicar, con acciones no siempre compartidas, pero que obedecen a la falta de medio para hacerse escuchar, si no de apoyar su derecho a la reivindicación. Es el momento de respaldar esas minorías, de salir a la calle con ellos, para exigir al estado reconsiderar el plan Bolonia, antes de que, la fuerza de las porras acalle, unas de las pocas voces preocupadas por el futuro que Europa dibuja en el más profundo silencio, y sin la participación de sus ciudadanos. La tremenda dureza con la que han intentado acallar sus voces, no es más que un ejemplo de cómo se pretende imponer la construcción de este nuevo orden mundial, pretendido y diseñado por el mundo financiero y empresarial. Tengo la sensación que con ello se ha encendido la mecha que puede generar la demostración del descontento social que impera, y que puede estallar por acciones como las de ayer. Es posible que a partir de lo que presenciamos este miércoles, veamos con mayor claridad, lo que se está construyendo a nuestras espaldas en beneficio de unos pocos, y que tendrá su continuidad en la próxima reunión de G-20. Si esperábamos un momento para protestar, para exigir un mundo mejor al prometido por el capitalismo salvaje y su ley de mercado, no veo un mejor momento, que apoyando una vez más, y como tantas veces en el pasado, a nuestros estudiantes.

Larga vida a las minorías, que nos hacen pensar.


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9 comentarios

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  1. aNNa said, on 19 marzo 2009 at 18:26

    Llevamos años y años pidiendo a nuestras universidades que nos dejen decir la nuestra, que escuchen a los estudiantes, sobretodo aquellos que quieren estudiar algo que no sea economia… en mi universidad en 6 años han habido manifestaciones, reuniones, sentadas y protestas…pero nada! es algo desolador y desmotivador pero por suerte aún existe gente que a pesar de la ignorancia de algunos, continúan reivindicando y luchando.

    Por todo lo demás, de acuerdo contigo, alguna conversación tuvimos al respecto, creo recordar…

  2. Sunny said, on 20 marzo 2009 at 8:29

    Un apunte lateral, básicamente sobre lo sucedido el miércoles en Barcelona, con una brutal represión policial en Barcelona:

    http://sensesucnibruc.blogspot.com

    Con un comentario adicional sobre los que representa Boloña concretamente en el Estado Español, al decidir que los grados sean de cuatro años, en lugar de tres como en el resto de Europa y sin dotar a los estudiantes de las becas de la cuales disfrutan la mayoria de estudiantes europeos.

    Para hoy, viernes 20 de marzo, a las 12 del mediodía, está prevista una manifestación de periodistas en protesta por la actuación policia del miércolesl, puesto que una docena de fotógrafos de prensa -debidamente acreditados- fueron agredidos y heridos brutalmente por la policía.

  3. aNNa said, on 21 marzo 2009 at 12:03

    con lágrimas en los ojos después de ver el video sobre los mossos… mil gracias porque no lo habia visto!

    y genial la idea de introducir imágenes y videos!

    Muchos ánimos!

  4. jvolter said, on 21 marzo 2009 at 15:28

    Estos días, navegando entre los comentarios a las noticias de los usuarios de los periódicos, he constatado varias cosas:
    La primera es que a todo el mundo le apetece más polemizar sobre la actuación de las fuerzas policiales, o en el caso contrario, de los que denominan antisistema, que preocuparse de entender por qué protestan los estudiantes.
    La segunda, es que nadie parece entender o querer entender, que es el plan Bolonia.
    Y la tercera, es que las protestas estudiantiles, corren el riesgo de ser etiquetadas de antisistema, radicales, violentas, ya que no se hace distinción entre los estudiantes que hacen uso de su derecho a la protesta, con los alborotadores que se añaden a cada manifestación en los que puede haber altercados.

    Los comentarios que más me han sorprendido, son los que hablaban de la protesta, como un hecho marginal de una minoría inadaptada y vaga, que no dejaba a los demás universitarios, estudiar con normalidad. Con esos comentarios, recordé como mi hermana, durante los últimos años, repito años, ha ido participando de sentadas, manifestaciones y otros actos de protesta, contra el plan Bolonia. Mi hermana es una estudiante excelente, responsable, trabajadora, y tolerante con las otras opiniones, que nada tiene que ver con la descripción que se hace en los foros, de los estudiantes en protesta. Recordé, los cientos de miles de estudiantes que salieron a la calle para protestar, en Barcelona, Madrid, Valladolid, Cádiz, Granada, Salamanca o tantas otras ciudades del estado.
    Años de reclamaciones, en los que nadie se ha dado por aludido, y ha hecho un esfuerzo para abrir el debate a la participación de los estudiantes y profesores. (No olvidemos que son muchos los profesores que también se oponen al plan)

    De todo lo que he podido leer sobre el tema estos días, destaco un artículo en la vanguardia de Enric Sierra, en que asegura no tener ninguna duda de que la carga contra los periodistas fue ordenada.

    http://www.lavanguardia.es/lv24h/20090319/53662956330.html

    Preocupante afirmación que da mucho, pero mucho que pensar.

  5. Ben Logan said, on 25 marzo 2009 at 11:47

    Estimado & Admirado Jack,

    Dos apuntes para la reflexión sobre el Plan Bolonia:

    1) Se habla de elitismo del plan pq las becas que se dan en España no tienen nada que ver con las que se dan en Europa y por tanto solo pueden ir los que económicamente se lo pueden permitir…. esto es una fallo del plan Bolonia o del gobierno de España que se gasta el dinero en otra cosas…

    2)Se habla de mercantilismo, porque la Universidad, a causa de los “auténticos cerebros en la sombra” del plan Bolonia, servirá para preparar trabajadores en vez de universitarios formados espiritualmente y cultivados en varias disciplinas y ….
    Cuantas veces hemos oido “tu de mayor que quieres ser?” o “es muy triste a los 18 años no sabes a lo que quieres dedicarte de mayor y escojer es muy dificil”. A lo que me refiero es: Si tu vas a una universidad, cuantos estudian para cultivarse y aprender y cuantos lo hacen pq se quieren dedicar a X? No es eso preparar trabajadores?

    Seamos honestos con lo que es la Universidad para la mayoria de personas hoy en dia. Si es cierto que hay inquietudes y que es un hervidero de ideas y de nuevos planteamientos pero, realmente, es un fallo del plan o de la gran mayoria de la sociedad actual.

    Un abrazo Bro

  6. jvolter said, on 25 marzo 2009 at 16:35

    Bienvenido Ben,
    El elitismo del plan, no viene por una falta de becas o no, si no por un aumento de las horas lectivas, y un horario estudiantil que coincide con el laboral, lo que perjudica enormemente a las personas que deseando estudiar, necesitan trabajar. También porque lograr tener un grado, (desparecen las diplomaturas y licenciaturas), no te asegurará poder ejercer, ya que la educación impartida durante el grado es de carácter generalista, y se necesitará una especialización, a la que solo se llegará a través de estudios de postgrados, con un alto coste económico. Estaremos de acuerdo en que no todas las familias pueden permitirse un alto desembolso a la ligera.
    En cuanto a las becas de estado, con la búsqueda del déficit cero, sugerida por la Unión Europea, difícilmente podrán satisfacer la demanda. Evidentemente, es un problema del estado el tener recursos para becas, pero es obvio que el plan Bolonia (y deseo del déficit cero.), pone mayores trabas y encarecerá, el acceso a la universidad, especialmente para las personas con menos recursos económicos. La aplicación del plan Bolonia, choca de frente con el derecho al estudio en igualdad de condiciones y sin discriminación.

    En cuanto al segundo punto que comentas, creo que tu mismo das algunas respuestas. “¿Tú de mayor que quieres ser?” No preguntamos “¿tú de mayor en qué quieres trabajar?”
    “¿Cuántos van a la universidad para cultivarse y cuantos van para dedicarse a algo?”
    Es una pregunta trampa. ¿Crees que los estudiantes de filosofía, Filología, historia, antropología, arte, y tantas otras, van a la universidad para encontrar un trabajo? ¿Qué hay de los estudiantes que ya tiene una profesión? Creo, que precisamente esos estudiantes que lo que quieren, es aprovechar la universidad como instrumento para acceder a una profesión, son precisamente a los que beneficia el plan Bolonia.
    Esa visión de los estudiantes, es precisamente la visión que pretenden imponer los diseñadores de la reforma, marginando irremediablemente las otras maneras de pensar, y excluyendo de raíz de lo que verdaderamente es el estudio (Esfuerzo que pone el entendimiento aplicándose a conocer algo. 2. Trabajo empleado en aprender y cultivar una ciencia o arte), definiéndose a partir de ahora como “esfuerzo que pone uno para la consecución de un título, 2.trabajo empleado en aprender un oficio o profesión”

    Evidentemente, es un problema de la sociedad, que una mayoría estudie para obtener un puesto de trabajo, y no como una oportunidad de aprendizaje. Pero el hecho de que este sea un problema social, no significa que las políticas empleadas no profundicen en ese problema social. Desde ese punto de vista, deberíamos admitir por ejemplo, que el hambre en el mundo es un problema social, y que como a la mayoría le importa poco lo que coma su vecino, no debemos oponernos a las políticas que profundizan la agonía de los hambrientos. Con esa forma de pensar, se avanza muy poco en la consecución de un mundo mejor. Pensar que el estudio es una herramienta para formar a trabajadores, es como pensar que el amor es una herramienta para concebir seres humanos. Es un razonamiento simple, muy en línea de las teorías políticas más conservadoras.

  7. Schrödinger said, on 25 marzo 2009 at 22:41

    Estudiante A: Estudia historia porqué quiere conocimientos. El estado le paga una pasta a fondo perdido y sin ningún control para su própia satisfacción personal.

    Estudiante B: Realiza una fp (módulo) en administración. El estado le paga un dinero para formar un profesional.

    Se presentan a unas oposiciones a personal administrativo con prácticamente las mismas oportunidades.

    Es decir cada año el estado financia miles de licenciados improductivos que limitan las opciones laborales y de futuro de personas que o bien porque no quieren o porque no pueden no realizan estudios universitarios.

    La solución? Bolonya és una de ellas peró tambien lo es el control exhaustivo del estudiante universitario (asistencia, aprovados, etc…), la limitación del acceso a ciertas carreras, el endurecimiento de la selectividad, etc…

    Pero claro supongo que a vuestros ojos esas seran medidas neocon… Pero es que me da lástima que por el precio de un licenciado en filosofia coma una família durante un año.

  8. jvolter said, on 26 marzo 2009 at 5:19

    Bienvenido Schrödinger.

    Estudiante A; después de 5 años de carrera y teniendo un bagaje cultural más que interesante, se mata a buscar trabajo en donde aplicar sus conocimientos. No encuentra nada, puesto que sus conocimientos de historia no son rentables para el mercado. Intenta introducirse en la universidad como profesor, pero la carrera de historia está por desaparecer, por falta de recursos. Intenta trabajar dando clases en una escuela, pero al no tener conocimientos profundos de historia de la economía, no lo aceptan. Para dar esas clases, ya están los que tienen un grado en economía, y un máster en pedagogía del capitalismo, que aunque están frustrados por no haber entrado en Arthur Andersen, aceptan trabajar por 1000 euros al mes, para poder devolver su crédito estudiantil al BBVA. Después de meses de infructuosa búsqueda, el licenciado en historia, decide presentarse a unas oposiciones para un puesto administrativo, en el que está en igualdad de condiciones que el estudiante B.

    Estudiante B, tras su formación profesional administrativa, se presenta a las oposiciones para un cargo de técnico administrativo. Parte con las mismas opciones que el estudiante A, Pero ya sabe de antemano que no tiene posibilidades al puesto, ya que también se presenta el estudiante C.

    Estudiante C, tras un historial como estudiante desastroso, consigue pasar cursos con un “no progresa adecuadamente” hasta llegar a la universidad para estudiar dirección y administración de empresas. No le cuesta mucho sacarse el grado, puesto que la calidad de la enseñanza ha bajado tanto, debido a la política de reducción de costes, que con ir a clase y hacer unos trabajos, tiene medio aprobada las asignaturas. Los exámenes son tan generalistas que los aprobaría cualquiera, aunque ayuda mucho el informar a su tutor de que pretende estudiar el máster, que él dirige, y que resulta ser uno de los más caros del panorama universitario. Realiza el máster en “Medición de coste y beneficios del no cumplimiento de las normas medioambientales”. Como práctica, participa en el estudio “rentabilidad del pago de sanciones en relación con el beneficio resultante de la infracción”. Una vez finalizado el máster, realiza varias entrevistas, en las que en seguida se percatan de la nulidad de C. se presenta a las oposiciones para un cargo de técnico administrativo, porque con su CV sabe que conseguirá seguro su plaza. Para asegurarse de ello, no duda en acusar a D, de no cumplir con los requisitos.

    D: después de haber trabajado 10 años como administrativo de la empresa familiar, pierde el puesto, al hundirse el negocio debido a la competencia desleal de una multinacional. Se presenta a las oposiciones pero no es aceptado al no disponer de ningún título que avale su trayectoria.

    El sistema tiene innumerables fallos e injusticias, que el plan Bolonia no va a mejorar. El derecho al estudio en igualdad de oportunidades y sin discriminación, es un derecho fundamental recogido en la constitución, y en las leyes orgánicas. También en los derechos humanos y en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, ratificado por una mayoría de los países del mundo, que en su artículo 13 reconoce el derecho de toda persona a la educación.
    Y que en cuanto a la educación superior indica:

    “la enseñanza superior debe hacerse igualmente accesible a todos, sobre la base de la capacidad de cada uno, por cuantos medios sean apropiados, y en particular por la implantación progresiva de la enseñanza gratuita”;

    En cuanto a esta frase que escribes “me da lástima que por el precio de un licenciado en filosofía coma una familia durante un año” solo cabe una respuesta:

    Más Platón y menos Prozac

  9. desdemitonel said, on 14 marzo 2011 at 21:54

    Totalmente de acuerdo, yo también he escrito algo sobre el tema en mi blog. Pero lo peor es ver a rectores, decanos y profesores en general diciendo sí a todo como borregos. ¿Dònde está la crítica universitaria!


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